Aunque el día comenzó con unas buenas trombas de agua, al mal tiempo buena cara. Y lo de poner buena cara es fácil si celebramos el santo de una compañera, de Naiara. Como ya es tradicional, pudimos disfrutar de la tarta de tres chocolates, que elabora su tía y de la que no sobró ni un pizquito.
¡Felicidades, Naiara! Y gracias a sus padres (y a su tía, claro).



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